Papá
Hoy, no es el cumpleaños ni el santo de mi padre. Pero como siempre he defendido, las fechas puntuales son del Corte Inglés, y las inusuales, de los verdaderos detalles. Hoy he mirado un poco para atrás y he visto que ese persona que se sienta con su ABC cada noche en el salón, es más importante de lo que a veces puedo llegar a pensar.
Y es que él, siempre será el que me llevaba al colegio de la mano, todas las mañanas a las nueve menos cuarto cantando la canción de Peter Pan para quitarme el mal humor de las mañanas.
Él, era y es, el que me pregunta antes de cenar de qué quiero el bocadillo para el día siguiente, refunfuñando por tener aún que hacerlo él, y sonriendo mi madre porque sabe lo mucho que le gusta pensar que cada mañana, son sus desayunos los que me llevo a la facultad.
Él, es el dueño de mis peleas, de mis discusiones, de mis "déjame mas hora papá", de mis preguntas de por qué.
Él, es la almohada de mis penas, el brujo de mis pensamientos, el conocedor de mis sentimientos que intentan ser ocultos pero se vuelven desnudos a su vez.
Él, es el que me llevó al fútbol diciéndome que aunque me dejaba elegir, sabía que iba a ser Sevillista por mucho que quisiera llevarle la contraria.
Él, es el perfecto opositor de mis tertulias, el receptor de mis dudas, y la hemeroteca de mis preguntas.
Él, es el que sin yo quererlo ha manejado mis inclinaciones, mis amores y mis desamores, mis gustos y mis repulsas, mis ilusiones y mis sueños.
Él, es el que me ha hecho adorar Sevilla, no odiar al Osasuna, conocer la Semana Santa, no perderme ni un día de Feria, deborar libros sin leer el título, dormirme con la radio, abrir la ventana aunque haga frío, ponerme dos calcetines y llevar unos de repuesto, reconocer un buen vino o recordar siempre de dónde vengo.
Él, es el que si yo me animo, él se anima; el que si voy, el viene; el que si yo quiero, él intenta.
Él, es el que quiere que madure, pero no quiere que siga creciendo; él, es el que decidió no hablarme cuando dije que quería ser periodista, el que se enfada si no saco buena nota en un examen, el que me quita los cigarrillos pensando que no lo sé, el que me coge los mecheros, y los guarda en el cajón de su mesilla de noche.
Él, es el que si le doy un beso me dice pesada, y si no se lo doy, me dice que no le quiero.
Él, es el que me trae un vaso de agua por las noches y me ruega para que me acueste pronto.
Él, es el que me avisa con cada resumen de fútbol para que vaya al salón y me siente en una de las brazas de su sillón.
Él, es el que me prohibió más de un viaje pensando que nunca podría olvidarlo... pero aquí estoy, después de pagas quitadas, teclados robados, ilusiones sabidas, influencias sobradas, injurias echadas y pensamientos endiablados… diciéndole, aunque no sepa siquiera de la existencia de este blog, que sé que es la persona que más querrá en este mundo. Aunque a veces no pueda entenderlo, aunque a veces no tenga perdón, aunque a veces no quiera ni verlo, aunque me haya privado de muchas cosas... he de admitir que quizás a veces se quiera tanto que haya comportamientos irracionales justificados.
Siempre seré su niña, y por mucho que me diga que está deseando hacer un comedor en mi cuarto, el día que me vaya, ahí estará él, preguntándome ahora a mí...los por qué.
Te quiero.


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