¿Vas a dejar de luchar?
Porque no todo en el fútbol es una suma de ceros o una vitrina renovada. Porque no es un balón con estrellitas negras ni un titular oficialmente halagador. Porque fue el primero que se preguntó lo que cada mañana en cada bar de cada calle sevillana nos preguntábamos. Porque no entendía que si jugaba el Madrid contra el Sevilla y ganaba el Sevilla no es que hubiera ganado el Sevilla, sino que había perdido el Madrid. Porque no comprendía por qué todo lo nuestro valía menos; por qué la UEFA era una pachanga de segundos o la Supercopa un trofeo de verano. Porque supo leer nuestras lágrimas y levantar a pulso nuestra ilusión. Porque nos demostró que si no defendemos lo nuestro, nadie lo hará por nosotros. Porque no le presentaron el vivir, sin su Fábrica de Sueños de Nervión. Porque hemos oído resquebrajarse su voz poco a poco a trocitos. Porque se sentía el más afortunado sólo por podernos contemplar. Porque nos ha recordado lo Grande que somos. Porque nos ha hecho llorar de alegría y reír de tristeza. Porque nos prometió que nunca caminaríamos solos. Porque sus suspiros son suplicantes de justicia. Porque es uno de los nuestros. Porque muchos fueron a Glasgow gracias a él y su pelea contra la mercancía de entradas. Porque luchó contra quien osaba hacernos daño. Porque ha sido la catedral de lamentos cuando nos hemos sentido solos. Porque hipotecó su vida para regalárnosla sin ánimo de lucro. Porque es el papá de nuestra radio. Porque nunca buscó fama y aún se ruboriza si le pides un autógrafo. Porque nos hizo ser Sevillistas cuando se ganaba y Ultrasevillistas cuando se perdía. Porque elaboró con mimo nuestro escudo infranqueable, porque buscó la Verdad, porque es un Sevillista sin pedir más.
Porque todavía recuerdo cuando en Madrid me decían: “Sevillanos, yonkis y gitanos”, y yo sólo escuchaba: “Llevo un pin, lo llevo siempre, junto a mi corazón…”.
Por eso, y por mucho más, hoy le digo al primer talibán de nuestra legión, que como dice nuestro lema tan sólo se pierde cuando se deja de luchar. Mira el título, Jesús.
Porque todavía recuerdo cuando en Madrid me decían: “Sevillanos, yonkis y gitanos”, y yo sólo escuchaba: “Llevo un pin, lo llevo siempre, junto a mi corazón…”.
Por eso, y por mucho más, hoy le digo al primer talibán de nuestra legión, que como dice nuestro lema tan sólo se pierde cuando se deja de luchar. Mira el título, Jesús.


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